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La insolencia se yergue desde la ignorancia

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  Apuntes para un ensayo sobre la condición del emigrado. Por Emilio Barreto Ramírez Una lectura de La ignorancia (Colección Andanzas, de Tusquets Editores, Barcelona, 2000), novela de Milan Kundera, vierte luces sobre la condición del emigrado. A Kundera el tema lo persiguió desde siempre, pues de repente se vio empujado a algo todavía más lesivo: el exilio. Nacido en 1929 en Bohemia, República Checa, decidió establecerse en París, Francia, a mediados de la década de 1970, empujado al vacío por la policía política de la entonces Checoslovaquia. Kundera falleció en 2023, a los 94 años de edad. La segunda mitad de su obra la escribió en francés, lo cual es todavía más testimoniante en torno a su condición de exiliado. En 1989, una vez desaparecido el comunismo en Europa del Este, visitó su país natal evidentemente para adentrarse en toda una zona de interrogaciones con respecto a cuestiones de arraigo y de compromiso acaso desde lo espiritual para consigo mismo y con la tierra que l...

Instante desmovilizador

Enrique cumplió 65 años. Esa mañana se levantó, se estiró frente al espejo de su dormitorio y, después de un bostezo espectacular, exclamó en voz baja: "¡Llegó la tercera edad!".  A los 65 se sentía muy bien: su salud era magnífica, así como su forma física, resultado de sus frecuentes visitas al gimnasio: hacía cardio, calistenia y algunas pesas, acaso cuatro o cinco veces por semana. Laboralmente rendía mejor porque teletrabajaba y sabía acomodar bien su tiempo para las rutinas que le apasionaban: escribir artículos para publicaciones periódicas, ejercicios físicos, lectura de novelas, escuchar música, encontrarse con amigos y, sobre todo, conquistar mujeres jóvenes: tarea que, hacía poco, había notado que comenzaba a serle desde esquiva hasta infructuosa. "A partir de los 60, las jóvenes no solo no te miran, sino que no te ven", había susurrado para sí mismo a la salida de una reunión en la redacción del periódico para el cual trabajaba. Pocos años antes, aún sin...

La Cuba futura necesita una población con talante eleccionario

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Por Emilio Barreto Ramírez Cuando sobradamente se sabe que en Cuba, una vez desaparecido el régimen de facto, se procederá al desmontaje del sistema socialista para de inmediato enrumbar el país hacia la transición a la democracia, entonces se torna preciso adquirir conciencia clara acerca de la participación ciudadana en ese empeño y, por ende, cuáles pudieran ser algunas de las estrategias y los recursos para conseguirlo. Como en política nada ocurre por generación espontánea me atreveré, desde la observación histórica en el contexto de la Revolución Francesa, a proponer el bosquejo de una estrategia de comunicación política que consta de tres pasos. Décadas antes de que tuviera lugar la Toma de La Bastilla, los políticos emergentes  conocían todo cuanto iba a ocurrir, porque los textos programáticos ya estaban redactados y encajaban perfectamente en la consecución de la Francia que estaba llamada a inaugurar la Era Moderna. Estos autores fueron Jean-Jacques Rousseau, Voltaire, D...

¡Burunga!

Apenas comenzó a clarear, se pudo ver el helicóptero de la armada soviética que esperaban los jefes militares de una división de insurgentes destacada en una de las zonas de beligerancia en el interior del cuerno africano. Aquellos jerarcas no gobernaban el país. De hecho, estaban muy lejos de ello, pero se sentían con posibilidades de obtener el poder por el único camino esperanzador que eran capaces de reconocer: el de la violencia de las armas en la confrontación bélica unas veces y en el del exterminio en masas en otras. Ciertamente, no gobernaban, pero con el auxilio de las armas se habían adueñado de toda una extensión de tierra cuya configuración era de selva casi virgen. Al final de la selva se agazapaba una llanura que constituía el pueblo que aclamaba y respetaba a la tropa que ahora estaba recibiendo a un alto dignatario enviado por el Kremlin para arengar a la tribu de existencia silvestre, luego de haber agasajado a la jerarquía militar insurgente, la cual se sabría entonc...

Pintar es una forma de respirar

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Entrevista con el artista visual cubano residente en España, Jorge Luis Martínez Camilleri. Por Emilio Barreto Ramírez Jorge Luis Martínez Camillleri. Cuba, 1971. Artista visual graduado de la Academia de Bellas Artes "San Alejandro". Actualmente reside en Madrid, España. Durante un dinámico viaje a Madrid, el azar me lanzó de bruces hasta la obra del artista visual cubano Jorge Luis Martínez Camilleri. Un gran amigo común propició que una decena de los cuadros pensados, bocetados y realizados por Martínez Camillerí en España desfilara ante mi vista. El saldo que dejó en mí aquella exhibición que no sentí apurada, me impulsó a conversar brevemente con el artista compatriota, cuyas preocupaciones como creador son las mismas que albergamos y expandimos los cubanos en la diáspora. En esta tribuna no haré mención alguna de tales preocupaciones. Prefiero reproducir alguna de las obras que le han dado sentido al rápido intercambio de preguntas y respuestas que sostuvimos cuarenta y...

La tercera pregunta

La sirena sonó a la hora señalada en el itinerario de viajes. Las autoridades de la ciudad se habían dado cita para despedir aquella comitiva que iría a varias urbes importantes. Los pasajeros eran todos pertenecientes a las clases alta y media alta, respectivamente. Solo unos pocos viajeros eran empleados, pero poseían instrucción profesional e ilustración, aun cuando no eran depositarios de linaje dentro de la alta sociedad. El viaje era un experimento liderado por pudientes para en cuanto surtiera efecto legarle los justos beneficios a los segmentos sociales más desposeídos. La presencia de las autoridades del gobierno citadino se había decidido por estricta formalidad, pues ninguno de los allí convocados creía en la utilidad de aquel viaje concebido como una exploración encaminada a procurar la justicia social. En cada parada, una representación de la comitiva bajaría del tren para dialogar con las autoridades del lugar, presentar la agenda del viaje y conversar con una representac...

Producción simbólica del sanchismo

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Por Emilio Barreto Ramírez El discurso público del sanchismo tiene como principal recurso la producción de símbolos, signos y sistemas de representación de lo público con el objetivo de motivar puntos del comportamiento individual y colectivo que den paso al establecimiento de una cultura de subversión de las tradiciones dominantes. La producción simbólica del gobierno de Pedro Sánchez se enfoca en el ámbito de lo intangible: sobre la base de una especie de zaga de formulaciones y prácticas que rozan lo contracultural, esto es, la intención de dinamitar los valores tradicionales. Todo ello para revertir la cultura que décadas atrás había sido gestionada con buena voluntad y con la intención de readaptar socialmente a un país que desde hace mucho ha fundado una historia y una cultura entre las más fuertes de la civilización occidental. Las prácticas culturales del sanchismo constituyen lo que en España solemos llamar, acaso demasiado empíricamente, "cortinas de humo": un térmi...