La justicia y el reloj biológico
Por Emilio Barreto Ramírez El fallecimiento del Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, ha vuelto a poner sobre el tablero del activismo político de la oposición cubana en el exilio un conflicto no resuelto: el lamento como consecuencia del final tranquilo luego de una vida propinando represión y martirio. La no comparecencia de Valdés Menéndez ante la justicia, porque Cuba aún no es un país refundado sobre la base de una constitución republicana, democrática y signada por la separación de poderes, más las libertades de asociación y de expresión, respectivamente, se ha convertido en un punzón tanto en Miami como en Madrid a la hora de metabolizar esta clase de suceso luctuoso. Algo parecido tuvo lugar a raíz del deceso del también Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque, aunque con mucho menos ruido. Lógicamente, en el evento de actualidad, semejante herida de dimensión civilista denota una sangría mayor debido a la hoja de servicios de Ramiro Valdés y porqu...